Reseña Imposible: Amon Duul II - Tanz der Lemminge



Amon Duul II es una banda única y visionaria. Haré esta reseña en tributo a Chris Karrer, quien nos dejó el día de hoy. Justamente fue Karrer quien extrajo de Amon Duul, esta "segunda" deriva, en la cual la radicalidad improvisatoria convivía con la "composición" (pensemos Amon Duul edito tres discos de una sesión de improvisación tribal). Justamente esta apertura a la composición tiñe a Amon Duul II de un sonido colorido, eclectico, cruzado por muchas influencias y dinámicas. Desde el heavy rock proto gótico a técnicas de música concreta en tono hiper psicodelico, desde folk ácido a estructuras sinfónicas, todo cruzado por improvisaciones y ese sabor mega ácido inimitable, e irrepetible. "Tanz der Lemminge" es creo yo el disco dónde Amon Duul II despliega toda esta paleta de colores, es la frontera en su discografia entre sus dos primeros discos más ácidos y los que vendrían después, dónde claramente hubo un mayor desarrollo de la "estructura", acá las canciones y las derivas libres tienen la misma presencia, sin que ninguna cobre alguna prioridad. 


Hay tonos oscuros entrelazados con un folk jovial, con riff grooveros, lo acústico se cruza con guitarras y procesos electrónicos. Acá hay un festín musical donde se recorren muchas formas sin perder un flow orgánico.


En comparación a "Phallus Dei" y "Yeti" creo agradezco mayor experimentación sonora y más tonalidades menores, esto es psicodelia no jipismo. Acá las líricas no son evasivas y están teñidas de sombríos y surreales imágenes. "Tanz der Lemminge" es una experiencia que no se cierra en una escucha, y claramente es un disco visionario y arriesgados como pocos. 


Dedicado a Chris Karrer

Reseña imposible: Pepe wismeer - Tension tenace


Este disco es una maravilla sinestesika, si se me permite un seudo neologismo. Es una experiencia atemporal, que se ha ido transformando en mis varios años de experiencia con el. Es una aventura que no termina en una primera escucha, gusto o impresión.


Ese punto dónde la música de texturas no pierde al cuerpo afectivo, se disuelve platón y la metafísica fascista, abrazamos un cosmos sónico infinito, que libera de si misma, en esas hermosas transformaciones que aparecen cómo deseo hecho materia. Bailan y se mezclan la ternura mamífera de las melodías, y la bella posthumanidad del universo de las texturas.


El collage, la fotos grafia, lo único e irrepetible, lo táctil, los cuerpos que superan la realidad, y la belleza confrontada. Un tierno pero no iluso éxtasis sónico.


Mapa estilístico: art pop, ambient, post industrial, psicodelia, surrealismo

Reseña imposible: Sinead O'Connor - The Lion and the Cobra

 


Cuatro acordes, cero parafernalia, una sensible voz: "Jackie" abre el disco como una transgresión a los patrones del pop. Pero esto es un disco pop, sin duda un cruce entre descontento y accesibilidad. Lo ameno no quita lo enrabiado, digamos: "Mandinka". "Jerusalem" es una delicia, que empieza acústica y psicodelica, para dar paso a un funk de armonías intensas, con surreales pinceladas de experimentación electro sonoras. El elemento folky, cruzado con esa producción new wave/artpop, sacude a Sinead O'Connor de ser un producto pop plástico "ochentero", a pesar de que hablamos de un disco que surgió desde una multinacional, con censura de carátula entremedio (esta es la original, censurada por agresiva). Sinead es la fuerza del dolor, espíritu; talvez su rostro dulce abrió puertas, pero con esas mismas puertas le dió en el hocico al machismo del la "gran industria musical". El disco continúa colorido, con tono pastoril en la voz, y cuidada/cálida instrumentación. "Never get old" es folky, pop y ambiental a la vez, con Enya hablando, se puede acercar al new age, sin tocarlo. El disco avanza tornándose profundo y conmovedor; "Troy" es uno de los singles más intensos de Sinéad O'Connor, con esas increíbles subidas y bajadas, que llegan hasta el gruñido; acá explota el canto. "I want you hands", parece ser un analgésico radial, pero esconde detalles y arreglos oscuros. Reconozco la letra me da la sensación estuvo un tanto forzada por el sello o algo asi, pero la voz es sutilmente salvaje, al son de que las armonías pasan de accesibles a tensas. "Drink before the war" tiene un tempo relajado, sensual, fluye precisa, para rematar como una balada de sensible canto. "Just call me Joe" cierra con ese tono pueblerino, folky, que deriva a guitarras ruidosas en plano subliminal. Descontento accesible.